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Todavía existe, para muchas personas, cierta aprensión en torno al travestismo.
Es algo que ya he observado en el estudio: algunas clientas llegan sonriendo, otras con una mezcla de alegría y miedo, y a veces incluso con la sensación de estar atreviéndose a algo “demasiado”.
(Y lo comprendo, y lo respeto.)
No es sorprendente. La sociedad durante mucho tiempo ha difundido clichés que bloquean, que hacen dudar, o que hacen que este momento sea más pesado de lo que debería ser.
Por eso, quise retomar las cosas de forma simple, como lo hago en sesión: con suavidad, sin juicio y sin intentar influir en nadie.
Solo aportando algunos puntos de referencia, tranquilizando y respondiendo a las preguntas que vuelven con más frecuencia.
Porque en el fondo, muchas de estas inquietudes están alimentadas por ideas preconcebidas.
Y a veces, solo hace falta un poco de claridad para respirar y ganar confianza.

Sucede que algunas personas dudan en feminizarse porque tienen miedo de ser juzgadas… o simplemente de ser sorprendidas en un control policial.
Es una inquietud que puedo intuir, sobre todo cuando te propongo volver a conducir tu coche después de una sesión de feminización.
Por eso prefiero decirlo claramente: ser travesti·e no es nada ilegal.
Si te controlan:
• presenta con calma tu documento de identidad o tu permiso de conducir,
• no tienes que explicar tu maquillaje o tu vestimenta,
• en caso de comentario inapropiado, apunta el número de placa del agente,
• y no dudes en denunciar el incidente si es necesario.
Las fuerzas del orden están ahora formadas en cuestiones de género y discriminación.
Estás en tu derecho, completamente.
No.
La orientación sexual no tiene nada que ver con la expresión de género.
Puedes ser hetero, homo, bi, pan… o no querer definirse en absoluto.
Lo que sientes, lo que amas, lo que llevas: son tres cosas totalmente diferentes.
Y aunque seas homosexual y te travistas… ¿qué cambia?
Tampoco es un problema.
Lo único que importa es tu comodidad interior.
Travestirse no es necesariamente querer cambiar de sexo.

No.
Es una confusión muy frecuente.
Algunas personas se feminzan para explorar otra faceta de sí mismas.
Otras porque les resulta relajante, alegre o simplemente bonito.
Y otras más porque son transgénero y avanzan en un proceso personal. Es incluso una necesidad.
Cada historia es única.
Y no hay una sola manera correcta de descubrirse.
👉 Si quieres entender la diferencia entre transgénero y travesti, te invito a leer mon article dédié
Suele ser una lectura que aclara muchas cosas.

No.
Esta creencia es antigua y hace tiempo que desapareció.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) ya no considera estas experiencias como patológicas: hablamos de identidad, de sentimiento, de una forma de existir, no de enfermedad.
En 2009 Francia fue uno de los primeros en el mundo en reconocerlo.
Lo que hace sufrir a las personas no es su expresión de género…
Son los juicios, las prohibiciones, el miedo a decepcionar o a ser mal vistas/os.
El problema nunca está en la persona, sino en la mirada que se tiene sobre ella.

Estas palabras son vestigios de una época donde todo lo que salía de la norma molestaba.
Hoy sabemos que no es ni una provocación ni un acto inapropiado.
Es simplemente una manera de expresarse.
Cuando te feminzas, no estás tratando de impactar a nadie.
Exploras otra dimensión de ti mism@, disfrutas existir de forma diferente, y eso solo te pertenece a ti.
No hay nada vergonzoso en buscarse, transformarse, embellecerse o sentirse viv@.

Falso.
Y bastante ilógico cuando se piensa bien.
Lo que uno lleva nunca ha definido nuestra capacidad para amar, proteger, educar, tranquilizar o transmitir valores.
Veo regularmente hombres que se feminzan y que demuestran una ternura inmensa, una estabilidad ejemplar y una gran generosidad.
Algunos también me hablan de que son padres, y otr@s lo expresan en testimonios que se pueden encontrar en mi blog.
La feminización no resta nada al amor que se puede dar. Esto ya se habría sabido si fuera un problema.

El travestismo no es nada escandaloso.
Es un espacio de expresión, un momento para respirar, una forma de ser uno mism@ de otra manera.
En 2025, 2026… y para siempre, es hora de acabar con los clichés y las angustias.
Y si te reconoces en estas líneas, nunca olvides: no estás sol@.
En Transbeauté, estoy aquí para ayudarte a encontrar la feminidad que te representa — a tu ritmo, siempre con benevolencia.
Jennifer
Para profundizar en el tema: https://www.egalite-femmes-hommes.gouv.fr/plan-national-pour-legalite-contre-la-haine-et-les-discriminations-anti-lgbt-2023-2026
¿debo decirlo o no?
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